“Este libro que nos invita a reflexionar sobre nuestros miedos y temores urbanos, es también uno profundamente político y pertinente […] . “Elegir dónde y cómo vivir no es simplemente una cuestión práctica, sino una decisión cargada de implicancias éticas, sociales y ambientales”, enfatizó la socióloga Francisca Márquez al citar “Vivir en un barrio cerrado”, el más reciente libro de Ricardo Greene presentado el pasado jueves 22 de enero, en la Facultad de Arquitectura, Arte y Diseño de la Universidad San Sebastián.
“Vivir en un barrio cerrado.” pone la lupa en Nordelta, el barrio cerrado más grande de Latinoamérica, que cada tanto se convierte en noticia por la sobreabundancia de carpinchos o por las protestas de las empleadas domésticas. “Nordelta es uno de los barrios de la periferia que a la vez tiene 37 sub-barrios, cada uno con su propia constitución, normas, reglas, cuerpo de guardias y, también, como dicen los desarrolladores urbanos, su propio estilo y sabor”, señaló el autor, junto con cuestionar la literatura existente sobre los barrios cerrados como fruto del post-capitalismo, una nueva forma urbana, para centrar su investigación en las nuevas tecnologías que han sido aplicadas en desarrollo y diseño urbano para ir separando a una población de otra.
“Es Ricardo, un etnógrafo que cumple la tarea que a los sociólogos nos puso Norbert Elias cuando dijo que la sociología debía cazadora de mitos”, señaló el sociólogo Francisco Sabatini, en conversación con Francisca Márquez y el autor . “Entonces, lo primero que me pasó con este libro, es que me puso en el cuestionamiento vivo de los argentinos como europeos transplantados, con una cierta superioridad sobre el resto de América Latina. Uno se pregunta cómo un país, una ciudad como Buenos Aires, puede estar desarrollando, cobijando y agigantando este fenómeno que no tiene nada que ver con Europa en términos de arquitectura urbana, sino mucho más con el valor angloamericano urbano, con la ciudad del suburbio segregado”.








