- Yo he venido al taller de José Borges para invitarlo a que trabajemos juntos. Le explico mi proyecto: imágenes de él, sus artes de grabado, y palabras mías. Él calla. y yo hablo y hablo, explicando. y él nada.
- Y así sigue siendo, hasta que de pronto me doy cuenta: mis palabras no tienen música. Estoy soplando en flauta quebrada.
- Lo no nacido no se explica, no se entiende: se siente, se palpa cuando se mueve.
- Y entonces dejo de explicar; y le cuento.
- Le cuento las historias de espanto y de encantos que yo quiero escribir, voces que he recogido en los caminos y sueños míos de andar despierto, realidades deliradas, delirios realizados, palabras andantes que encontré -o fui por ellas encontrado.
Le cuento los cuentos; y este libro nace.